martes, 3 de agosto de 2010

Panegírico de Ester Fernández Martínez


Por salir de Sevilla en feria y por ver a un amigo,
nos fuimos a Orense.
Por cumplir un sueño de mi hija,
nos fuimos a un IES.
- Buenos días, ¿el juglar Crispín?
- Aquel pasillo, la primera puerta.
Y ....... encontramos ¡otro amigo!.

Mis expectativas eran ver al cuarto finalista de Tu Si Que Vales: unos poemas, unas canciones... Pero me encontré con una grata sorpresa cuando Crispín se ofreció a ser nuestro lazarillo por el mundo de la literatura. La ventaja para mí fue que, en tiempo, ya había estado por esos mundos. Poco a poco, el donoso lazarillo fue desempolvando libros y poemas olvidados, romances, greguerías. Ese día descubrí las rabeladas, para gran disfrute de todos. Y ayudamos a Crispín a resucitar a un actor de teatro (Manolito), a la vez que resucitaban en Crispín: Jorge Manrique, Samaniego, Machado, Miguel Hernandez, Federico García Lorca (muy gitano), Góngora, Quevedo, Valle Inclán y más y más. Ora cogía la guitarra, ora la zanfoña, el rabel, el salterio, el flautín, el tambor, la caja..... no nos habría extrañado que hubiera tocado un órgano, quedamos convencidos de que era capaz de tocar cualquier cosa que cayera en sus manos. Totalmente hiperactivo, no paró ni un momento, de un lado para otro, subiendo y bajando del escenario. Nos hizo disfrutar y participar.

Y se terminó. Fin, de la actuación, claro.
Principio del viaje para quien quiera aprovechar
las decenas de caminos que quedaron iluminados.
¡Ole tú, Crispín d´Olot!, ¡Ole tu ser y tu hacer!.
Abierto al aprendizaje y a la evolución, inquieto.
Historia, literatura, anecdotario con patas (o piernas)
y con ruedas, que abres caminos a base de kilómetros.
Muchas vías y caminos que te quedan por andar,
muchas mentes iniciáticas que piden luz en su camino
y otras, olvidadizas, con libros por desempolvar.