sábado, 19 de noviembre de 2011

Testamento de un perro. Eugene O’Neil



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“Yo, Siherden Emblem O’Neil (a quien mi familia y amigos llaman Blemie), a consecuencia de mi edad y de las enfermedades que me agobian, transmito a la mente de mi amo lo que deberá ser mi ultima voluntad y testamento.



En el aspecto material, tengo poco que dar, los perros somos mas sabios que los hombres, y no conferimos gran valor a los objetos, los perros no desperdiciamos la vida acumulando propiedades, ni sufrimos de insomnio preocupándonos por como conservar lo que tenemos, y adquirir lo que deseamos. No tengo nada valioso que dar, excepto mi amor y mi fe, y eso lo lego a quienes me amaron.



Pido a mis amos, que me recuerden siempre, pero que no lamenten mi partida, durante demasiado tiempo, durante toda mi vida procuré ser un consuelo en los tiempos difíciles, y un motivo adicional de alegria, me resulta amargo pensar que mi muerte pueda causarles dolor.



Ahora que estoy ciego, cojo, sordo y hasta mi olfato me falla, siento que la vida me castiga por quedarme aquí más tiempo del conveniente, debo despedirme antes que me convierta en una carga para mí mismo, y para todos los que me aman, será una pena dejarlos, pero los perros no tenemos miedo a la muerte, la aceptamos como parte de la vida ¿Quién puede saber que hay después de la vida?



Junto con todos mis compañeros dálmatas que son mahometanos devotos, me gustaria saber que hay un Paraíso en el que siempre es uno joven, donde todo el dia juega uno con hermosas perras llenas de manchas; donde cada hora feliz es hora de comer, un lugar donde todas las noches hay un millón de chimeneas encendidas, y ante las cuales puede uno enroscarse, parpadear, soñar y recordar los viejos tiempos pasados en la Tierra, y el amor de nuestros amos.



Pero temo que es demasiado pedir, hasta para un perro como yo. Pero al menos estoy seguro de la paz. Quiero hacer una ultima petición. He escuchado decir a mi ama: “cuando muera Blemie no volveremos a tener otro perro”. Por lo que me ha querido yo le pido que tenga otro, no volver a tenerlo, seria un tributo muy pobre a mi memoria.



Me gustaría sentir que habiéndome tenido ya no podra vivir sin un perro. A el le dejo mi collar, mi correa, mi suéter y mi gabardina, y una ultima palabra de despedida, siempre que pasen por mi tumba piensen con felicidad: Aquí yace aquel que nos amó.

martes, 1 de noviembre de 2011

CRISPÍN EN EL MUNICIPAL


Se anuncia un artista en los carteles.


Los días cuatro y cinco el solo va a actuar.


Le lleva tiempo la función preparar



y que rebose el teatro con sus fieles.


Con "Versos y Bardos" recoge las mieles


de un público alegre que le fue a aclamar.


¡Tú sí qué vales, Cris! Vuelve a saludar.


Aplausos y vivas, flores y laureles.



Calor de agosto en toda La Bañeza.¡


Noche de solana. Tiempo abochorna'o.


En la plaza los niños juegan al balón



Crispín a las once alaza la cabeza.


El aforo lleno, "se vendió el pesca'o".


Dos horas sin tregua dura la sesión.


A la una se baja el telón.


Con dos broches de oro su actuación cierra.


Crispín d'OLot... Sí es profeta en su tierra.


La Bañeza 23/08/11 Salvatore